El Zángano muere después del apareamiento con la reina, al no poder sacar su miembro del cuerpo de ésta y dejarse en el empeño hasta el propio vientre. Dicho así, parece que le cuesta muy caro poder hacer el amor con una reina y además, virgen, pero la reflexión que os traigo aquí es bien sencilla: "El zángano vive poco pero muere disfrutando". Fecunda a la reina alcanzándola en su vuelo vertical más rápido y la somete sin contemplaciones, lo paga caro, pero ¿le habrá valido la pena pagar con su vida unos instantes de gran placer?
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