Un cura párroco decide visitar a una feligresa, ya de avanzada edad, que era la profesora de piano del pueblo. Esta le recibe con una merienda. Estando merendando el cura, atónito, observa encima del piano una pecera y, dentro de la misma, un condón medio sumergido; por discreción decide no preguntar pero, trás merendar y estar hablando un buen rato, le puede más su curiosidad y decide preguntarla:
- "Señora, estoy viendo el extraño pez que tiene en la pecera, encima del piano y no logro descifrar su significado".
- "¡Ah sí!, respondió la profesora; Yendo paseando por el campo hace unos meses, encontré un sobrecito plastificado y antes de abrirlo, leí en su envoltorio lo siguiente: "Colóquelo sobre el órgano, mantengaló húmedo y evitará enfermedades" y, desde entonces ¡¡Ni gripe ma ha dado!!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario