Un matrimonio de ancianos va a misa y ella se acerca al altar a comulgar y él la espera sentado en el banco. Al arrodillarse ella para recibir la sagrada forma, se le escapa un sonoro pedo. Cuando llega junto a su esposo le dice:
-"Manolo se me ha escapado un pedo horrible, menos mal que era silencioso".
- "Eso cariño, silencioso, ¡la próxima vez a ver si no se te olvida el sonotone en casa!
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