Ayer paseando por Valencia, presencié algunas de las atracciones de la feria de Julio y sus diversas manifestaciones en la vía pública, una era un pasacalles, por cierto, bastante original y artístico. La reflexión que os traigo es que el público en general no se enteró, en una gran mayoría, de lo que trataban de mostrarnos los artistas. Al paso de la cabalgata, el público, se afanaba curioso, en acercarce a las aceras y acudía por el sonar fuerte de los tambores y toda su preocupación estribaba en si el dragón echaba humo por sus narices, o si aquel tambor percutía más estridente, pero la actuación, representando la fiesta y sus servidumbres y la utilización equivocada de los animales, pasaron desapercibidas. Una pena, la gran creatividad e imaginación de sus guionistas, se fue por la borda en esta ocasión, al paso por la calle de la Paz. Fotografía de mi propiedad, pínchala una vez para verla ampliada. |
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