El paso de los años, sin duda se refleja en el rostro de las personas, pero el rostro de Sophia Loren es diferente, es una esfinge que refleja clase, amabilidad y sabiduría, pasen los años que pasen.
Siendo yo un estudiante de primero de bachillerato en Almería, caminaba frente al Hotel Costa Sol, entonces en el Paseo del generalísimo y casualmente me encontré de frente con ella. Iba acompañada de más personas y, seguramente iba a rodar con el segundo equipo de rodaje, algunas tomas de el Cid. Subió a un coche y partieron rápido. Esa imagen aún la recuerdo y de veras que me impresionó, era belleza, dulzura y al mismo tiempo simpatía, ya que nos obsequió con una sonrisa a los viandantes casuales de aquel instante. Esos años se corresponden con la imagen de la izquierda, cuando ella era una veinteañera.
Con 74 años presenta el rostro de la imagen de la derecha, que denota sobre todo, seguridad, experiencia, pero sigue sonriendo. Gracias Sophia.


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