Esta es una frase hecha para determinar que hemos llegado tarde y que el desaguisado hubiese tenido remedio de haberlo previsto. Es la acción de acordarse de un milagro cuando materialmente la cosa no tiene remedio y nos encomendamos a Santa Bárbara. Santa Bárbara (según la leyenda) fue degollada a espada por su propio padre, por no querer desposarse con quien él quería y ella ya se había dedicado a Dios. Su padre cayó fulminado por un rayo en el mismo instante de degollarla.

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