| Pincha una sola vez en la imagen para verla ampliada. |
El símil es tan antiguo que no se corresponde con una analogía fácil en nuestros días.
El origen católico-medieval, nos sitúa en un escenario dónde "el santo nos abandona y nos deja de la mano por irse a su morada celestial, durante unos instantes" el contexto tiene que ver con la creencia de que todos tenemos un ángel de la guarda a nuestro lado y por un instante, se nos marcha.
Sea cómo fuere, lo cierto es que se sigue usando y con gran frecuencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario