Estos dos ciudadanos que habitaron aquella casa durante la II Guerra Mundial, figuran en los adoquines de bronce de aquel pueblo, de aquella calle y han sido colocados en su memoria en tiempos de paz, por los nuevos habitantes de la ciudad.
Fueron deportados por los nazis contra su voluntad y llevados a campos de exterminio. Los adoquines de broce, son miles y los ves en cualquier pueblo.
Los baldosines metálicos nos recuerdan sus nombres, sus fechas de nacimiento y otros datos personales.

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