Estaba una viejecita completamente desnuda mirándose en un gran espejo que tenía en su alcoba, cuando de pronto aparece su esposo apoyado en un bastón.
- Pero mujer ¿Qué haces de esa guisa?
- Paco, mi Paco, llevo puesto el vestido del amor, ¿acaso no lo recuerdas?
- Si, pero deberías pasarle la plancha de vez en cuando.

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