Un ladrón, sabiendo que los dueños no estaban en su casa, entra para robar por una ventana del domicilio de madrugada, y en la oscuridad del salón de la vivienda, oye una voz que dice:
''Jesús te está mirando''.
Después de un prolongado silencio y como no ve a nadie, prosigue con el robo y nuevamente, la voz le dice:
''Jesús te está mirando''.
Decide encender enfocar la linterna por todos los rincones y se da cuenta de que la voz viene de una jaula dónde se encontraba un loro.
Le dice al loro: ''Hombre, que susto me has dado Jesús''.
''No me llamo Jesús, me llamo Pedro, Jesús es el doberman suelto que te sigue mirando y le tienes justo detrás.

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