- Pero Paco, tío, ¿qué te ha pasado en las orejas, las llevas en carne viva?
- Me levanté con resaca y sonó el teléfono y mi mujer tenía encendida la plancha y cogí la plancha en vez del teléfono por equivocación.
- Pero Paco, ¿Y la otra oreja?
- Es que el inútil volvió a llamar.

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