Se emplea esta frase hecha: "No hay peor cuña que la de la propia madera", para indicar que muchas veces los mismos familiares "traicionan" a la familia.
El símil refleja que en el argot de los leñadores, cuando se tala un árbol o se talaba porque viene de antiguo, se sacaba una cuña del mismo árbol que consistía en un taco triangular y se encajaba en la hendidura que se había realizado al comenzar a cortar el árbol.
Esa cuña era golpeada con la parte posterior del hacha, a modo de martillo, y el árbol caía antes por el efecto de que la cuña multiplicaba el impacto.
La frase es de origen medieval y aunque en Sudamérica se emplea "no hay peor cuña que la del mismo palo" y otras análogas, el refrán es castellano, aunque de origen oral.
Es popular en su uso y ha llegado hasta nuestros días.

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