viernes, 15 de noviembre de 2024

ABRAHAM Y SU HIJO

Ató a un árbol Abraham a su primogénito para quemarle y ofrecérselo en sacrificio a Dios. 
Encendió unos matojos secos situados a los pies del niño, cuando se oyó la voz de Dios:
"Abraham, ¿qué haces insensato, suélta a tú hijo inmediatamente? yo sólo quería comprobar tú fe y has cumplido sobradamente, suéltalo ya"
Así lo hizo y el niño salió corriendo, Abraham le gritó: "Vuelve hijo, ya no voy a quemarte. Dios te ha liberado" y el hijo respondió:"¡Y unos cojones!, sino llego a ser ventrílocuo, me quemas vivo so cabrón".

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