Empleamos esta "frase hecha":"Las quejas, al maestro armero", para indicar a alguien que nosotros no somos los encargados de solucionarle el problema que nos refiere, y que se vaya a solicitar a otra parte esa intervención, ya que a nosotros no nos compete, ni somos los responsables.
El símil se remonta a los ejércitos de Flandes dónde por organización y operatividad, existía la figura del "maestro armero", que era el técnico encargado de solucionar todos los problemas de los mosquetones, y a él debían recurrir todos los mosqueteros para reparar su armas.

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