Por fin llegaron los tres, borrachos, a la estación cuando estaba a punto de salir el tren, medio perdiendo el equilibrio intentaban asirse al estribo del tren, que ya había iniciado la marcha. El jefe de estación solícito, consiguió a empujones meter a dos de ellos dentro, mientras que el tercero quedó en el andén.
- Lo siento señor, tendrá que coger el próximo viaje.
- No, si yo lo siento más por ellos, que venían a despedirse de mí.

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