Así era, como podemos ver en la fotografía, se vendían barras de hielo por la calle, envueltas en sacos y el carromatos, posteriormente en isocarros que era un vehículo de combustión híbrido con remolque.
Los 'repartidores del hielo' iban y venían a todos los los sitios de la ciudad dónde se les necesitasen tanto si eran privados como establecimientos.
Hay que tener en cuenta que para tener hielo en casa, las neveras eran compartimentos herméticos y forrados con una capa de zinc a los que había que poner hielo para que enfriasen, ya que a España no habían llegado aún los grandes inventos norteamericanos de refrigeración eléctricos.
Son imágenes antropológicas de gran importancia porque gracias a Dios se ha perdido este menester hace mucho tiempo y ahora, para una necesidad, se venden bolsas de cubitos de hielo, por si estás fuera de casa.
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