Terminaba el curso y además ese día precisamente era el cumpleaños de la profesora, por lo que sus alumnos decidieron llevarle regalos.
De esa forma, la hija de la florista le llevó un ramo de flores, el hijo del carpintero un mueblecito para el baño, la hija del tendero un lote de ibéricos al vacío.
El hijo de la bodega más importante de la región llevó una caja de madera tapada, que casualmente goteaba por debajo. La profe, la recibió con agrado y le dijo al niño:
-Muy bien Pablete, adivino que debe ser un surtido de vinos de vuestra bodega, pero lo mismo se ha roto alguna, ya que gotea. Con la yema de su dedo cogió una gota y la padaleó. Umm, no se que vino es este, debe ser muy añejo.
-No, seño, es un perrito, un cachorro muy majo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario