En la de abajo, se percibe un crecimiento vertical, propio de los años sesenta, que estaba además en pleno apogeo.
En la fotografía de arriba, su valor es el contrario, la horizontalidad, las huertas y cortijos en cuanto te separabas del centro, y seguramente, una vecindad más cercana.
Pincha una vez en las imágenes para verlas ampliadas, vale la pena.


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