- Pepe, ¡qué gusto verte! ¿Cómo te va la vida de casado?
- Muy bien, Pues como sabes al final nos hemos ido a vivir con mi suegra, ya que no se encontraba bien la mujer y estaba sola.
- ¿Cómo se lleva contigo, la suegra?
- Muy bien me trata como a un Dios.
- Anda, muy pocos hombres casados hablan tan bien de la suegra.¡Cómo un Dios, nada menos, dices!
- Si, ella sabe que existo, pero no puede verme.
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