Cuando empleamos esta "frase hecha", nos referimos a que ya no hay remedio, que tienes que asumir lo hecho y defenderlo. Nadie puede eludir su responsabilidad, ante algo que ha cometido, porque no hay vuelta atrás y es irremediable, hay que seguir adelante, no queda otra.
El símil indica claramente que debes asumirlo.
El origen es castellano y aparece en escritos de hace más de tres siglos, e incluso ya hubo frases similares en las Sagradas Escrituras.

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