Empleamos esta "frase hecha" para indicar que Dios da una carga, a veces extrema, a quien la puede soportar. Es un mensaje de fé en Dios, de la confianza en la práctica católica y lanza justamente, en esos malos momentos, la esperanza y convencimiento, en que llegarán tiempos mejores. En una palabra: se le dan ánimos al afectado, diciéndole algo así: " sigues vivo, no estás muerto, no te has ahogado, no es lo más malo lo que te ha pasado, peor ya no vas a estar, has tocado fondo y vas a remontar el vuelo". El origen, castellano aparece en muchos escritos, desde que existe la imprenta, aunque muy usado desde la Edad Media, como dichos y refranes y en sermones desde el púlpito de las Iglesias. Aún sigue con plena vigencia y está muy arraigado en el leguaje de la calle.

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